Tinta Caliente

Por: Jonas Fierro
-No mamá si dentro de Santa Martha la cosa si esta bien dura, si de por si los presos viven como ratas, ahora imagínate las chingaderas que les hacen ahí dentro.
-Ya mero vamos a bajar pendeja, no me vengas con cuentos de lo que les pasa a eso cabrones dentro de la cárcel, si ya ves que desde que tu padre está ahí, no sabemos nada y para que saber algo, si a final de las cuentas se lo merece el cabrón, dios mediante y no salga.
El colectivo ruta 17 pasa los altos y se frena en los sigas, con sus pasajeros que con un aire de tristeza y aburrimiento se mantiene despiertos por la vos chillante de la niña de no más de 13 años que animada por que su madre, una mujer desaliñada y grotesca le ponga un poco de atención, continua la historia de la vida dentro del Reclusorio de Santa Martha Acatitla.
-Sí mamá, si me contaron que les hacen unas bromas bien pesadas y que si se ponen al brinco, los mismos carceleros se los chingan, con decirte que según lo que me dijo mi tía Alma que hasta se los cojen.
-Qué chingados es eso de que se los cojen, a poco eso te enseñé, los violan pero bien merecido se los tienen, bien merecido por la Virgencita que eso y más merecen.
-Pero como dices eso si ahí dentro están mi papá y mi tío Juan.
La chiquilla de 13 años ataviada en un mini vestido negro, que por momentos a cada frenar si avisar del microbús, muestra sus piernas que a no ser por el vestido revelador, aun debería tener las rodillas raspadas. Su carita es de una Lolita del asfalto, como dicen los conocedores de las bellezas urbanas, una flor de la calle con tenis marca Jordan y joyería de San Judas Tadeo.
-Tú crees que agarran una pluma, luego quién sabe de dónde sacan un encendedor y calienta la pluma hasta que la tinta se escurre y luego a los que están dormidos, se la echan en la mano, ¡así caliente! Para que cuando sientan el ardor de chingadazo la mano se vaya a la cara y los manche.
-Y después de que se ponen como locos, le gritan al carcelero para que entre y les de patadas por que según, pierden la compostura, esa broma la hacían cuando iba en la secundaría, pero ahí a nadie se lo cojían por gritar como pinche perro.

Cómo ves mamá, si este canijo ¿no?
-Chinga ya vamos a bajar ya te dije que no se los cojen, los violan no es lo mismo chamaca pendeja por dios santísimo. #

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