¡Maldita sea!: Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio en el Festival Rock del Bicentenario

Por: Jonas Fierro

    Celebración de “Paz y baile” palabras que declaran un espacio libre de violencia; círculos de paz, la prensa reunida y más de 5 mil almas, giran en un movimiento perpetuo en torno a los neo-pachucos de Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio.

Los trapecistas, los niños, la pandilla, los malditos; todos unidos en comunión urbana y rural en este gran circo, que este día fue nombrado: Festival del rock Bicentenario en el deportivo Tecomitl de la delegación Milpa Alta; un nombre largo para un recinto popular.

De los místicos rituales del oriente, los recintos  sagrados de nuestra tradición prehispánica y a las sabías mil y una páginas del Kaliman, “Solin” abre los espacios para el ritual de los rocanroleros mexicanos, la danza de los vientres al chocar: El slam.

Con las claves en las manos Rocco vocalista-pachucote, busca entre la multitud a esa morenita, chaparrita, con nombre fuera de lo común, inteligente y contestaría para que sea ella quién de vos y coro: “Morenaza de mi alma por qué tan sola vas, con este peloncito te puedes consolar” y ahí perdido entre la gente, un galán pachucón manda un mensaje al celular, de la morena en cuestión.

Llega el turno de la novedad, de sacar a presumir el nuevo material; “Circular colectivo” tras una larga espera, las canciones festivas y bullangueras animan el festival. “Quinto patio ska” un resumen del rol musical. “Fut Callejero (pura diversión)” que no sabes lo bueno que es bailarla en cancha de futbol llanero, con tierra, sin balón pero con el corazón.

El polvo se levanta en Milpa Alta, con el puño al cielo cubierto por una espesa nube de ánimos desbordados; “Pata de perro” refleja un tiempo de andar dando el rol. Pato guitarrista y galán de sombrero y corbata sin camisa, brinca sin perder el ritmo a pesar de que en su pecho, un raspador dificulta el bailar más no el gozar.

Aparecen 3 mujeres con ropajes blancos, volando encima de los malditos, Sax es el primero en notar que el gran circo llegó a la cuidad. Difícil es caminar en un extraño lugar, “Un gran circo” canción de su segunda producción de 1991, muestra la audacia al tocar de Sax; que con dos saxofones (alto y tenor) en las manos, demuestra que somos hombres no payasos de circo.

Un llamado al Santo, al Blue Demón (que seguro se fue de fiesta con el Tinieblas) para pasar a recoger al príncipe de la Canción José José; son los personajes que viven en las canciones: “Expedientes marcianos” y “Ya lo pasado pasado” que unidas a un discurso de libertad, cuestionan las chicas que se desmayan: ¿Qué vamos a festejar en este Bicentenario?

Niños perdidos en el concierto, los padres rockeros preocupados pero sin dejar de brincar, suben la mirada al escenario y observan un gran baile de “chavitos”, ahí con los malditos,  que aporreando sus instrumentos y tocan “El tiezo y la negra soledad”. Una fila y a la víbora, víbora de la mar, estos niños si saben protestar. ¡Qué vivan los ñiños! Grita Rocco y la lluvia comienza a salpicar.

Lluvia y sangre; tan sólo un poco de sangre roja en la cuidad. “Un poco de sangre” seguida del llamado al poeta bullanguero: “Don palabras”, que en esta ocasión dedica sus versos a los que ya no están: José Saramago y Carlos Monsiváis.

El slam a todo lo que da, las manos al viento y en una pantalla al costado izquierdo; es el Tin-Tan psicodélico quién anuncia el momento de el gran climax; “Pachuco” desencadena miles de reacciones extrañas para bailar, unos se avientan, otros brincan, otros cantan y todos juntos corean “Tequila” que acompaña la canción emblemática, del combo de músicos y cronistas urbanos que desde 1985 visten de sombrero, saco guango y zapato bicolor.

Un solo melancólico de trompeta se escucha en todas las paredes del congal; las luces neón que anuncian en la pantalla, la canción final: “Kumbala” el himno de la noche para bailadores olvidados, es el cierre a las puertas de la vecindad, Rocco, Pato, Sax, Aldo y muchos más, cantan en la vos que muere: “En el Kumbala de Milpa Alta todo es música y pasión”.#      

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6 comentarios hacia “¡Maldita sea!: Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio en el Festival Rock del Bicentenario”

  1. Ay ese negro bailarin reportando sus conciertos como si fueras un vengador de libreta y bolígrafo como pistachón zig zag. Esta chida tu nota, pero pon más el sentimiento de la gente y cuales fueron las consignas siempre sabias de Rocko el Mesías urbano de tacubaya.
    Saludos carnal

  2. ¡Gracias Morri por tu comentario!
    Las consignas de Rocco Pachucón son las mismas de siempre, ya te las sabes:
    1)Su ritual raza de paz y baile y postes de luz para todos
    2)No le agarren las nachas en el metro a las pachucas
    3)Circulos de paz en las filas de la leche Liconsa
    4)Todos somos pueblo: de Milpa Alta a Polanco

    Por más que le pedí que se aventará tu recordada máxima: ¡senos!no, (dos chelas por fis) no me escuchó.
    Muchos saludos carnal

  3. Jonasss! soy tu flaaans!
    paz y baile…

  4. la vdd es que casi lo oi… lo vi… lo viví con tu narración….bien escritooo!

  5. “La Maldita” sigue dando de que hablar, sigue vigente, retratando la vida que varios no quieren reconocer… que el rock sea!!!

  6. El mejor epílogo:
    ¡Qué el rock sea!

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