CHUPE LUPE

Por: Rosa Isela Sánchez Lima          

Lero, lero, esas fueron las palabras exactas que expresó Héctor Quijada al poner los pies en el escenario quién en conjunción con el resto de la banda La Lupita y siendo debutantes en Milpa Alta  pusieron a mas de mil almas a rockear.

A las 3:46 La Lupita comenzó el frenesí entre miles de fanáticos de todas las edades al sonido de Buenas tardes Milpa Alta, todos somos chilangos seguido de los movimientos hipnotizantes de Héctor  quién se despojo de su saco negro de rockstar para dejara al descubierto de su público todo su ímpetu, emoción, vitaliad y las maravillosas facultades de sus cuerdas vocales  dejando bien en alto quién es la Lupita, A  grito bien entonado y mientras Lino Nava aprovechaba el tiempo para hecerle el amo a su musa en el escenario derrocharon  su historia musical  con canciones como me cae, hay que pegarle a la mujer, el camello, la cual aprovecharon  para dedicar a sus padrinos La Cuca y a todas la demás banda con la que crecieron y dejaron huella en el corazón de miles de rockeros de desfogamos las gargantas hasta quedar afónicos cantando Gavilán o Paloma.

Haciendo una tentadora oferta Héctor invita a la multitud deseosa y guapachosa de chicas a desinhibir sus ímpetus reprimidos de mojigatez y buenos modales, al ofrecer sus lentes obscuros y unas coquetas playeras a la que más se prenda y sobretodo la que mas enseñe, los gritos no se hicieron esperar y ante la sorpresa de todo el público una ola de chicas cayeron al escenario abaratándose sobre la esencia de los representantes del rock  quienes eran dueños del lugar en ese momento, entre gritos y manos sin dueño Héctor hizo referencia a lo bien que se estaban sirviendo de su cuerpo la horda enloquecida de fanáticas  sin control.

Utilizando una bocina como escenario Héctor abandono la seguridad de la tarima y brinco las vallas de seguridad haciendo una comunión mística  con los miles de fans deseosos por conservar ese momento simbiótico con su ídolo rockero.

Finalizando el éxtasis musical con contrabando y traición la cual fue presentada por ese fantástico ídolo del rock Charlie Montana el cual si no hubiese nacido seguro HannaH Barbera lo hubiera dibujado, al grito aguardientoso de yeahhhh y un brinquito fantástico enseñador de pancita gelatinosa del único y más grande rockstar de México,  que sirvió para la explosión final de la gran aparición de la lupita ofrecido en ese pueblo lejano y sin dueño Tecomitl.

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