LIBRÁNDOLA

Por: Ojjos Vildósola

Corazón de la Ciudad de México, domingo medio día: Centro cultural José Martí, entre una fila de adolescentes que esperan entrar a la función porque su profesor los mandó a ver teatro, su plática es interesante para la edad que tienen.

Entré al foro y me encantó escuchar una canción de Cri-Cri, creo con el grupo “Voz en punto”, si lo confieso, canté alguna estrofa y los adolescente que estaban sentados junto a mi me vieron raro, si, me sentí vieja, en fin,  el foro para un cupo limitado de personas se lleno rápidamente y se escucho la tercera llamada.

Siempre o casi siempre se espera que el actor aparezca sobre el escenario pero es más sorprendente que salga de entre el público, eso me gusta. Y así inició la función con una niña de primaria, Paty, que llega a su casa a hacer la “fastidiosa” tarea que para cualquier estudiante qué sólo piensa en jugar es un suplicio.

Es así como la historia de Paty y con ello el encuentro que tiene con sus libros  de estudio de historia, matemáticas, español, ciencias naturales y su historieta y cada uno le enseña de una forma divertida y lúdica los beneficios que aportan a su vida. También tiene un encuentro con la villana del cuento: la bruja, con un vestuario lleno de colores brillantes y su nariz característica, ah y como olvidar su trasporte, su genial patín del diablo, con ella lleva un regalo, nada más y nada menos que… taran: una televisión.

La forma en que cada libro demuestra su utilidad resulta mágica para los espectadores y es claro el objetivo que se pretende con este montaje de Llibrándola” bajo la dirección de Armando Solares, egresado del Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la UNAM, la promoción de la lectura se logra de manera muy acertada.

El manejo de los personajes que representan a cada una de las materias nos hace ver de otra manera la lectura y el estudio, por ejemplo, algoritmo nos enseña la tabla del 9 de forma mágica y sencilla, o el capitán representante de la historia, el intelectual con sus rimas, la madre “naturaleza” y “Jolgorio” la historieta, uno de mis favoritos.

Me agradó el manejo que le dan a la “televisión”, la conversión o el interés que en ella despiertan los libros y sus conocimientos.

Leer nos da opciones de ir a lugares, conocer gente, imaginar olores y colores, y de solar sueños imposibles; el teatro lo hace realidad y “Librándola” es la mancuerna perfecta que une estos dos placeres quela vida tiene y así pudimos reírnos y disfrutar de de buen teatro independiente a cargo de la compañía Cuarto Menguante, teatro hecho para niños y no tan niños.

Una respuesta to “LIBRÁNDOLA”

  1. Hay un película de mi mentor: Woody Allen, en dónde hay una historía dentro de otra historía y los textos de teatro de Ojjos Vildósola tienen en su interior miles de ellas. Gracias por acercarnos al mundo del teatro. (aparte creo que esta bien guapa, no la conosco pero hay rumor de ello, seguro es cierto, así que varones educanos a proponerle matrimonio a la chica de teatro del Deshuesadero)
    Un gran abrazo
    y
    ¡Felicidades!

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