A la altura de un cigarrillo (Mi corazón de cenicero)

Por: Jonas Fierro

    Al puro y mero estilo de los literatos de la Onda; y de muchos otros que tiene el placer de la letra que entra con nicotina; el cigarrillo se pone a la altura de mis textos para dejar fluir un ensayo que hace daño a los ojos como el humo “Cameliano”.

Estamos hasta la madre de los consejos puritanos y sanos para apartar de los pulmones una cajetilla de cigarros, qué más da morir de cáncer, que morir atropellado o vivir en Cuidad Juárez. No hay pretexto más formidable para toda ocasión que prender un “humo en tubo” y sentir la bella sensación de matar el cuerpo poco a poco. “Y es el humo del cigarrillo el que me hace llorar (reír, coger, hablar, qué más da)”.

Cada que fumo un cigarrillo siento un dolor muy cabrón de lado izquierdo de mi pecho, de lado donde están todas las cosas chingonas. Ya desde hace un tiempo que entre más fumo, menos me preocupa el cáncer, el sida, el calentamiento global o la mentada guerra del narco, aunque como buen mexicano si me doy golpes de pecho de lado derecho, para sentir un alivio porque fumo un montón.

No tengo ni idea de cuándo fue la primera vez que prendí un cigarro, y para qué acordarme si ni siquiera llevo la cuenta de cuantos me fumo al día. La onda es que prendo un cigarrillo y me siento a la altura del Parme, Lou Reed, Alberto Vázquez y muchos personajes más.

No voy a escribir con coherencia como lo hacen mis admirados columnistas de pasquines ya desaparecidos que me gusta leer (La Mosca, Pop, Banda Rockera, Weird y más) por que la neta escribo por ejercitar y bien dicho en este ensayo: Para fumar.

Sé que hay infinidad de textos, canciones poesías y muertos de cáncer en el mundo a causa del cigarrillo, pero la verdad  eso me vale madres, lo que si me preocupa es la falta de jóvenes fumadores dispuestos a morir por ataque a sus células literarias.

El cigarro mata de cáncer, el cáncer mata al hombre, el hombre que muere sin escribir lo que piensa, muere de una causa más grave que un cigarro mojado (¿a ver de qué canción es este plagio?).

La verdad este texto, es más un recordatorio pacheco del por qué debo de dejar o seguir fumando; la verdad dejar de fumar está cabrón, como dejar el cigarrillo si gracias al placer de echar humo por todos lados, los momentos importantes se han vuelto trascendentes,  ¿a poco creen que fumamos por imitación?, ni madres fumamos por vocación.

“Fumar es un placer, genial sensual, fumando espero al hombre (mujer, transexual, vestida, vestido, perro, marido, amante lo que ustedes prefieran) que yo quiero” cantó Sarita Montiel; y fumando los dejo porque he terminado mi texto.

Fumar es causa de cáncer…y de un chingo de cosas más#

 

2 comentarios to “A la altura de un cigarrillo (Mi corazón de cenicero)”

  1. Creo que la canción en cuestión es de “Los Tres” grupo chileno que….jajajajaja, la rola se llama “Torre de Babel”,

    Mmm dejó otra rolita cigarrera “No estoy triste, no es mi llanto, es el humo del cigarrillo que me hace llorar” jajajaja

    Yo por eso fumo pero no cigarro, chido texto man….

  2. Ojjos Says:

    fumar es: momentos para recordar, platicas serias, instantes de ocio, silencios incomodos, evasión; me encantó el texto y sip yp fumo no más porque se me antojó y ah que rico me sabe. En fin, gracis por los cigarros compartidos Jonas😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: